Sobre Largo Caballero, Prieto y Vox. Un informe técnico

🌹 Los abajo firmantes, profesores de Historia Contemporánea en varias universidades españolas y extranjeras, ante la iniciativa presentada por el Grupo Municipal Vox en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid para que sean retiradas placas de calles y estatuas de Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto Tuero, que fue apoyada por los Grupos Municipales del PP y de Cs, desean emitir un juicio estrictamente técnico de las afirmaciones vertidas en dicho documento, que serán analizadas punto por punto y sustentadas en investigaciones de solvencia acreditada entre la comunidad científica.

‘El silencio de otros’, sobre las víctimas de la dictadura franquista, obtiene el Emmy a Mejor documental

La película española, emitida en EE UU por la cadena pública PBS, ganó el premio Goya en 2019 y el del público en la Berlinale en 2018

El documental español El silencio de otros continúa con su recorrido de galardones tras obtener en 2019 el Goya y en 2018 el de la Paz y del Público en la Berlinale. Ahora añade dos premios Emmy a sus vitrinas, el de Mejor documental y el de Mejor documental político, según anunció en redes sociales la pasada madrugada la Academia de Televisión estadounidense.

La película de Almudena Carracedo y Robert Bahar, producida por El Deseo (la productora de Pedro Almodóvar), es un viaje al franquismo y a los desaparecidos de la Guerra Civil (aún hay 100.000 cadáveres en fosas comunes esperando a ser exhumados), a los niños robados y a los torturados. En EE UU el filme se emitió en otoño de 2019 en la cadena pública PBS dentro de su prestigioso programa POV y está disponible en Netflix. En España, El silencio de otros se puede ver en Filmin y en Netflix.

Los crímenes tratados en el documental, que son considerados de lesa humanidad en casi todas las naciones excepto en España, han sido investigados gracias a una querella interpuesta en Argentina y tramitada por la juez María Servini ante el silencio obtenido por las víctimas en España con la excepción de la investigación que abrió el magistrado Baltasar Garzón.

La película, que fue grabada durante seis años, da voz a los familiares de los desaparecidos y sigue el proceso abierto al otro lado del Atlántico. “El documental filma la construcción de la querella argentina”, contaba Almudena Carracedo en Berlín en 2018 a EL PAÍS, “porque es un caso de justicia universal. Lo curioso es que España fue pionera en esas resoluciones cuando Garzón intentó detener al dictador chileno Augusto Pinochet”. “Es muy sorprendente para un estadounidense que una democracia de Europa Occidental nunca haya arrestado a nadie por esos crímenes, y además que se oponga a su investigación por jueces de otros países”, contó entonces el otro director del filme, Robert Bahar.

Los premios Emmy se otorgan a lo largo de una semana y media (y dejan todavía las categorías internacionales para finales de año). Primero fueron los galardones técnicos y creativos, después los principales (triunfaron las series Schitt’s CreekWatchmen y Succession) y esta semana han sido los de noticias y documentales.

Monolito en Areces (Las Regueras)

🌹 Las líneas del frente de combate durante la Guerra Civil en Asturias atravesaron el Concejo de Las Regueras, y a lo largo de las principales posiciones de combate se encuentran enterrados soldados de ambos ejércitos muertos durante los duros enfrentamientos ocurridos en febrero de 1938. En esta localidad de Areces fueron enterrados numerosos soldados en las cercanías de un palacio que fue utilizado como hospital, recibiendo desde entonces ese lugar el nombre de Pradón de los Vascos.

La juez declara al Estado propietario del pazo de Meirás y obliga a los Franco a devolverlo

La magistrada Marta Canales estima íntegramente la demanda interpuesta por el Gobierno de Sánchez contra los nietos del dictador

Visitantes en el Pazo de Meirás

El Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña ha estimado íntegramente la demanda interpuesta por el Estado y lo declara propietario del Pazo de Meirás, por lo que condena a la familia Franco a la devolución del inmueble sin ser indemnizada por los gastos que afirma haber asumido para el mantenimiento durante décadas. En el procedimiento, la Xunta de Galicia, el Ayuntamiento de Sada (donde se encuentra el palacete), el de A Coruña y la Diputación Provincial se personaron secundando a la Abogacía del Estado contra seis nietos del dictador y su sociedad Prístina, SL. La sentencia todavía no es firme y los letrados de los Franco, encabezados por Luis Felipe Utrera-Molina, han anunciado que interpondrán recurso de apelación.

La magistrada Marta Canales declara en la sentencia la nulidad de la donación efectuada en 1938 de “la finca denominada Torres o Pazo de Meirás al autoproclamado jefe del Estado, Francisco Franco Bahamonde, por carecer del requisito esencial de forma”. El mismo año en que se efectúa la donación, se constituye una Junta Pro Pazo “del caudillo”, formada por prohombres del régimen, en plena Guerra Civil, para comprar y regalar el Pazo de Meirás “al Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Estado Nacional”. “Su nombre era Francisco Franco Bahamonde, pero no se le regala a él por sí mismo, sino al jefe del Estado”, argumenta la juez de A Coruña. “Las alegaciones de los demandados en relación a la intención de las vendedoras, que querían que el pazo se regalase a Franco a título personal, no se comparten”, dice la sentencia, donde se concluye que la literalidad de los documentos sobre la compra del pazo y posterior donación “no arroja dudas” y todos se refieren “al caudillo”.

Así es el pazo de Meirás

El edificio principal, de tres plantas y 2.115 m², fue mandado construir en 1890 por la escritora Emilia Pardo Bazán. El 2 de septiembre de 2020 la magistrada Marta Canales declaró la nulidad de la donación efectuada en 1938 al jefe del Estado, Francisco Franco.

La juez concluye que la compraventa de 24 de mayo de 1941 fue una “simulación”, por lo que es nula. Este título era el que defendían como válido los herederos y por el que Franco, a título particular, logró la inscripción de la finca en el Registro de la Propiedad de Betanzos. Era el único título de compraventa conocido hasta que hace algo más de un año los abogados del Estado en A Coruña localizaron otra acta notarial del 38, la correspondiente a la compra realizada por la Junta Pro Pazo. Con este documento novedoso en la mano, el Gobierno planteó la demanda en julio del año pasado, bajo la tesis de que una propiedad no podía ser vendida dos veces por el mismo propietario original, en este caso los herederos la escritora Emilia Pardo Bazán.

La biblioteca de Emilia Pardo Bazán, la dueña original del pazo, en una imagen del 25 de marzo de 2011
La biblioteca de Emilia Pardo Bazán, la dueña original del pazo, en una imagen del 25 de marzo de 2011CONCHI PAZ

Cerca de dos meses después de celebrarse el juicio y en una sentencia de 390 folios, Canales no acepta la argumentación de los demandados sobre la compra que realiza Franco en 1941 con la intermediación de su fiel allegado Pedro Barrié de la Maza, dueño del Banco Pastor y de Fenosa y financiero del ejército sublevado. La juez la califica de “ficción” llevada a cabo “con el solo objeto de poner el bien a su nombre”. El Estado planteó esta duplicidad de escrituras como un “fraude” y tachaba el precio pactado en 1941 de “irrisorio”. Según el acta de aquella fecha, rubricada ante el notario Luis Sierra Bermejo, la propiedad solo costaría 85.000 pesetas, casi la quinta parte de la cantidad que figuraba en la escritura de 1938, 406.346.

“Ninguna operación subyace entre las partes que se disimule a los efectos que defienden los demandados. El Pazo de Meirás se había entregado a la Junta Pro Pazo del caudillo en la primavera de 1938, comprado en escritura pública por la Junta el 5 de agosto de 1938 y la Junta Pro Pazo hizo entrega formal al caudillo el 5 de diciembre de 1938. El 24 de mayo de 1941 no se entrega a Franco el pazo y Franco nada paga”, resuelve tajante la magistrada en su fallo. “La vendedora ya había vendido. La reservista [Manuela Esteban Collantes y Sandoval, como madre del nieto de Pardo Bazán] ya había renunciado a su derecho. Franco nada compra”, insiste.

Propiedad incorporada de “mala fe”

Sobre la liquidación del estado posesorio, es decir, la restitución de los gastos en los que podría haber incurrido la familia mientras fue titular del inmueble, la magistrada entiende que no es posible, porque la propiedad fue incorporada al patrimonio de la familia Franco “de mala fe”. Esa “mala fe” se materializa “cuando, tras aceptar el caudillo la donación del pazo de Meirás, en su calidad de jefe del Estado, otorga una escritura pública el 24 de mayo de 1941 con la sola finalidad de inscribir este bien a su nombre en el Registro, sin mediar precio alguno”, vuelve la juez sobre la misma idea.

Marta Canales recuerda además que el Estado asumió todos los gastos de la residencia estival, que fue mantenida y administrada como residencia oficial del jefe de Estado: “El pazo de Meirás se gestionaba de forma idéntica al palacio de El Pardo”, equipara en su resolución. Los nietos del dictador (Carmen, Jaime, Arancha, Cristóbal, María del Mar y María de la O Martínez-Bordiú) blandieron en el juicio una serie de gastos asumidos entre finales del siglo XX y principios del XXI, cuando su madre, Carmen Franco Polo, decidió rehabilitar parcialmente la mansión ubicada en el municipio coruñés de Sada, que había sufrido graves daños en un incendio en 1978. Sin embargo, en las sesiones celebradas en A Coruña no se concretó la cifra gastada en las obras. La demanda del Estado también se formulaba contra los “ignorados herederos de doña Manuela Esteban Collantes”, la nuera de Pardo Bazán que supuestamente se prestó a revender la propiedad que ya no poseía en 1941, pero estos fueron declarados en rebeldía procesal.

Acerca del momento en el que se presenta la demanda (en julio de 2019, por el Gobierno de Pedro Sánchez y justo cuando se mantenía el pulso con los nietos del generalísimo por su exhumación del Valle de los Caídos), que los letrados de la familia Franco tachaban de retraso desleal, la magistrada también se alinea con el Estado. “La posibilidad de articular la demanda nace de un importante estudio histórico y de un consenso social, logrado tras muchos años”, explica, algo que “responde a una madurez de nuestro sistema democrático”. En todo este tiempo, destaca Canales, el Estado “nunca renunció a sus derechos” y ahora al fin ha demostrado “la nulidad del título de compraventa esgrimido por los demandados” y ha “acreditado de forma contundente la posesión pública, pacífica, ininterrumpida y en concepto de dueño”. En su extensa sentencia, la titular del juzgado de Primera Instancia número 1 enumera un buen número de acciones y pronunciamientos ciudadanos y políticos para la devolución del pazo y recuerda que los movimientos reivindicativos comenzaron en 1977, en plena Transición.

Al entender que la propiedad del pazo corresponde al Estado, la juez declara también nula la parte de la escritura por la que los herederos de Franco se hicieron con el inmueble, lo mismo que la donación de las fincas que se recoge en un acta notarial de noviembre de 1982. La magistrada obliga a los Franco a pagar las costas de la Abogacía del Estado, no obstante, los letrados de los Franco han decidido aprovechar el plazo de 20 días que se les otorga para recurrir ante la Audiencia Provincial de A Coruña.

Despacho de Francisco Franco, situado en la primera planta del edificio, el 25 de marzo de 2011.
Despacho de Francisco Franco, situado en la primera planta del edificio, el 25 de marzo de 2011. CONCHI PAZ

Guardias civiles hasta 1990

Para la juez, durante el juicio “el Estado probó que las obras de mantenimiento de Meirás se ejecutaron a cargo de la Comandancia de Fortificaciones y Obras de la 8ª Región Militar del Ministerio del Ejército, en coordinación con la Casa Civil y Militar”. Durante “más de 30 años”, abunda el fallo judicial, “son innumerables las actuaciones ejecutadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado”, inversiones “no solo encaminadas a garantizar la seguridad del Jefe del Estado y del inmueble (construcción y reformas en el acuartelamiento), sino dirigidas a la propia conservación, ornato y mejora del Pazo, sus dependencias y jardines”.

Desde 1938 a 1975 “el Pazo de Meirás se convierte en la residencia oficial estival del Jefe del Estado, sede de celebración de los Consejos de Ministros desde 1946 a 1975, de actos y reuniones oficiales y de oficinas del aparato estatal”, prosigue Marta Canales. “Los gastos ordinarios del Pazo eran asumidos por la Casa Civil”, explica, “en la contabilidad de ésta se recogían mensualmente partidas para la residencia de verano”. De igual forma, en los documentos ya desclasificados “constan los pagos realizados por la Casa Civil en concepto de salarios y seguros sociales del ’personal obrero’ del pazo de Meirás”, y también el abono continuo de “gastos de cocina y de facturas de panadería, carnicería, leche, huevos, fruta y hortalizas, establecimientos de ultramarinos, etcétera”. “Todos los productos precisos para el pazo se adquirían a través del Servicio de Intendencia de la Casa Civil (comida, bebida, menaje)”, detalla la magistrada, y este organismo asumía además “los costes de servicios como el teléfono y las reparaciones”. “De la adquisición de tabaco y alimentos al portador se encargaba el Gobernador Civil de A Coruña”, recoge la sentencia, “después de ser requerido al efecto por el Inspector de Servicios, abonando a continuación la Casa Civil el importe correspondiente”.

“La presencia administrativa en el pazo era evidente”, describe la juez: “albergaba oficinas permanentes de la Casa Civil y Militar, fundamentalmente, en la antigua Granja de Meirás (que se reforma para dicha finalidad, pasando a denominarse Pabellón de Servicios) y en la Casa del Guarda”. Allí dentro, continúa, “todo el personal que prestaba servicios pertenecía a la Casa Civil y Militar” y “se desplazaba desde el Palacio del Pardo”. La Casa Militar “se encargaba de la seguridad” y “decidía qué cuerpos armados y qué número de efectivos eran necesarios, incluidas las tropas marroquíes hasta 1957″. Este departamento también se responsabilizaba de la gestión de infraestructuras relacionadas con la seguridad, “como el acuartelamiento, la red de garitas o la iluminación interior o exterior para la vigilancia”. Incluso las obras de ampliación y mejora de la carretera se llevaron a cabo para dar servicio a la mansión que disfrutaban Francisco Franco, su esposa, Carmen Polo, y su hija, Carmen Franco.

Existía intramuros una figura conocida como los “guardias hortelanos”, encargados de los trabajos en la explotación agropecuaria que funcionaba dentro del recinto del pazo y cuyos rendimientos, según defendió en el juicio el abogado de los nietos, se embolsaba el propio dictador. Los guardias hortelanos, miembros seleccionados entre la Guardia Civil, continuaron viviendo y trabajando allí tras el fallecimiento de Francisco Franco hasta marzo de 1990.

Las promesas a Galicia del “fundador del Nuevo Imperio”

La juez también estudia al detalle el pergamino entregado a Franco en 1938, en el acto oficial de la donación. En este documento misteriosamente desaparecido en 2006 del archivo de la Diputación de A Coruña, se dice que se entrega el bien inmueble al “Fundador del Nuevo imperio, Jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España, Francisco Franco Bahamonde”. La magistrada hace hincapié en los títulos citados y concluye que Meirás no fue entregado a título personal. “¿Cómo se puede sostener que se trató de un regalo a Franco?”, se pregunta. “No, fue un regalo al caudillo. Desde la génesis misma de esta idea hasta el acto de entrega el 5 de diciembre de 1938, todos los pasos realizados lo demuestran”.

En contrapartida, en el mismo acto, Franco hizo una serie de promesas a la tierra en la que se había llevado a cabo la cuestación popular forzosa para pagar el pazo. “Acepto gustoso”, decía el dictador, “exclusivamente por tratarse de un obsequio de mis paisanos”. “Galicia, por su fecundidad, ha sido la región que más ha tenido que dar en este Movimiento”, proseguía su discurso. “Ahora, señores, hay que estudiar la manera de compensar esos sacrificios, es decir, hay que estudiar aquellas obras o planes que sea necesario ejecutar en las cuatro provincias gallegas. En otras provincias que no son de esta región hay que preocuparse de llevarles el agua para resolver sus problemas. Aquí en Galicia, como no existe tal preocupación, hay que pensar en cambio en otro tipo de obras”.Se adhiere a los criterios de

La historia de “La Nueve”: Se cumplen 76 años de la liberación de París por los republicanos españoles

Desfile de La Nueve en París.

Desfile de La Nueve en París.

Antonio Ruiz23 de agosto de 2020Tal día como hoy hace 76 años, París era liberada tras cuatro años de dominio nazi. En su emancipación, tuvo gran relevancia la heroíca actuación de la 2ª División Blindada de la Francia Libre, más conocida como La Nueve, un cuerpo compuesto casi exclusivamente por soldados españoles, muchos de ellos exiliados republicanos que habían combatido en la Guerra Civil. En las siguientes líneas, recordaremos una hazaña que durante mucho tiempo quedó en el olvido.

Mayo de 1940. El monstruo que llevaba creciendo en occidente dos décadas acabó por despertar. Hitler, los nazis, el mito ario, el espacio vital, la solución final… la realidad era mucho más terrorífica que la peor de las pesadillas. Seis semanas le bastaron a la temible Wehrmacht para hacerse con el control de Francia. “La guerra relámpago” era imparable. Todo parecía perdido. Cuando el 14 de junio el mismo corazón del país galo, París, era ocupado por los nazis, pocos ciudadanos franceses podían imaginar que serían sus vecinos españoles quienes, 4 años más tarde, liberarían la ciudad. Sí, han leído bien, españoles. Con el objetivo de despejar de dudas la mente del lector, conviene hacer un esfuerzo memorístico y remontarnos a 1931, concretamente al día 14 del mes de abril.

En medio de un júbilo desenfrenado, la Segunda República Española acababa de ser proclamada. Pocos años después, el ocaso del régimen republicano coincidió con un golpe militar que se gestó en el norte de África y finalizó con el general Franco al frente del país. El “caudillo” se perpetuaría en el poder hasta 1975, pero eso es otra historia. Lo realmente relevante en este caso es que fue durante la Guerra Civil Española cuando los futuros soldados de La Nueve tuvieron su primer contacto con el fascismo.

En el invierno de 1939, la Segunda República había capitulado y 500.000 refugiados españoles se embarcaron en un peligroso viaje con el objetivo de cruzar los Pirineos. Muchos de ellos habían servido como soldados del ejército republicano y ahora marchaban derrotados en busca de la supervivencia. No fueron los pocos los que alcanzaron su destino, pese a la espesura de la nieve. En cualquier caso, Francia no les acogió precisamente con los brazos abiertos. Por todos era conocido que el país galo era objeto de deseo del Führer, que soñaba con hacer pagar a los franceses la humillación de Versalles tras la Primera Guerra Mundial. La presencia de estos españoles, que llegaban en masa a la frontera, ponía en peligro la endeble paz negociada con Hitler en Múnich pocos meses atrás.

Un callejón sin salida

El ejecutivo galo resolvió concentrar a los refugiados en playas del Mediterráneo, playas que eran envueltas por alambradas al tiempo que recibían vigilancia constante. Algunos optaron por adentrarse al mar y perecer en sus aguas. Todo los días un español se suicidaba en las playas de Argèles, Saint Cyprien o Barcarès. Los republicanos, ansiosos por combatir contra el fascismo, mostraron desde el primer momento su disposición a luchar. De hecho, ante la actitud del estado mayor galo, que se puso de perfil ante tal ofrecimiento, muchos de ellos pasaron a engrosar las filas de la Legión Extranjera y otro optaron por alistarse en los batallones de trabajadores extranjeros, que fortificaron la famosa línea Maginot. Volvemos a mayo de 1940. Como ya se ha indicado, ante la ofensiva alemana, Francia fue humillada por el ejército nazi y en junio, postrada ante su rival, no tiene más remedio que solicitar un armisticio.

Mauthausen fue el destino de muchos refugiados españoles en Francia. 

Mientras, los refugiados de guerra se hacinan entre ambos países sin salida, sin esperanza. En este sentido, muchos españoles serán enviados a morir a campos de concentración como el de Mauthausen. El general Philippe Pétain, otrora héroe nacional francés, acordaba con Hitler la implantación de un estado colaboracionista, la Francia de Vichy. Camino diferente recorrería el general De Gaulle, que huía a Londres para coordinar la resistencia. En cuanto a los españoles supervivientes, tres caminos se abrían ante ellos. Volver a España, reintegrarse en los batallones de trabajo o alistarse en la Legión Extranjera. Por motivos obvios, este fue la senda escogida por la mayoría.

Paralelamente, en el norte de África, otro de los grandes frentes de la guerra, había refugiados procedentes de todos los rincones de Europa. Algunos eran españoles que cruzaron el Mediterráneo tras la Guerra Civil y que habían sido reubicados en campos de concentración dispuestos a lo largo y ancho del Sáhara. A finales de 1942, los aliados decidieron combatir a los alemanes en el continente negro. El ejército francés afincado en África debía decidir si permanecer bajo el mando de Pétain o si, por el contrario, se unía a los aliados. La “seducción” norteamericana les ahorró cualquier tipo de duda. Finalmente, los soldados españoles tendrían su oportunidad; lucharían contra el fascismo y lo harían en primera línea, en la campaña de Túnez.

De Túnez a Francia: La génesis de La Nueve

El enemigo, no obstante, no iba a ser fácil del doblegar. Hablamos, ni más ni menos, del ejército más preparado del planeta en aquel momento, el Afrika Korps (DAK), dirigido con puño de hierro por “el zorro del desierto”, el mariscal Erwin Rommel. 2.000 legionarios aliados, en su mayoría belgas y, sobre todo, españoles, perecieron. Sin embargo, el sacrificio sirvió para derrotar a los alemanes y los republicanos, que llevaban años sufriendo una derrota tras otra, pudieron deleitarse con la imagen de 150.000 soldados del DAK hechos prisioneros.

Amado Granell, líder español de La Nueve.

Pese a la victoria, la aventura estaba lejos de acabar. Los ejércitos de Hitler comenzaban su repliegue progresivo en todos los frentes. La Francia libre, dirigida por De Gaulle, necesitaba participar en “reconquista” de su territorio. Los franceses libres del general Leclerc constituyeron la única división gala destinada a participar en el desembarco de Normandía, una maniobra en la que finalmente no tomaría parte.

Leclerc requería de 15.000 hombres y solo disponía de 4.000. Asimismo, tuvo que renunciar a sus temibles soldados negros, pues la xenofobia americana era latente en aquel tiempo. Teniendo en cuenta todo esto, se iniciaron campañas de reclutamiento a las que, cómo no, los españoles republicanos no dudaron en alistarse. Dentro de la fuerza que logró reunirse, se conformó una unidad de combate compuesta casi exclusivamente por españoles. Hombres como Miguel Campos, Luis Rollo, Manuel Fernández y, muy especialmente, el curtido exmilitar republicano Amado Granell, que habían combatido en África y llevaban toda la vida peleando se unieron bajo las órdenes del capitán Raymond Dronne en la novena compañía. La Nueve había nacido.

La Nueve, en todo su esplendor. 

Los oficiales eran franceses pero al mando de 150 fieros españoles, conocidos y valorados entre los galos por su valentía y habilidad en combate. Anarquistas, republicanos moderados, socialistas… todos con un denominador común: El antifascismo. Como elemento identificativo, se les permitió bordarse en sus uniformes la bandera republicana. Además, Amado Granell llevó a término una iniciativa más que curiosa. Propuso bautizar los tanques que los americanos enviaron al ejército francés los norteamericanos con nombres de batallas de la Guerra Civil Española. Así pues, los miembros de La Nueve desfilaron orgullosos a bordo del Guernica, el Brunete, el Madrid o el Ebro. En abril de 1944 toda la segunda división blindada de Leclerc, compuesta en su gran mayoría por extranjeros, embarcó hacia Europa. El objetivo estaba cerca. No obstante, antes de pisar las playas francesas pasaron tres meses en Inglaterra, meses donde olvidaron por momentos la guerra y el sufrimiento entre bailes, cenas y visitas a los famosos clubes británicos.

Un camino de espinas hacia París

Pero el día llegó y tras tocar tierra francesa Leclerc recibe una orden directa de De Gaulle. Había que entrar en París antes que los norteamericanos. En el trayecto hacia la capital, La Nueve luchó valientemente en primera línea en ÉcouchéMiguel Campos se infiltró con su sección más de tres kilómetros para atacar una posición del ejército nazi sin sufrir una sola baja, capturando a 129 prisioneros. No obstante, en Écouché descansan 5 españoles que perdieron la vida en la refriega. El sacrificio había sido grande.

El 19 de agosto, con esta batalla finalizada, haciendo uso de la autorización que De Gaulle había conseguido que firmase el propio Eisenhower, los franceses tenían luz verde para reconquistar su capital. El día 23, la división Leclerc se pone en marcha. Las calles de París llevaban días contemplando una auténtica batalla campal entre los insurrectos y lo que quedaba de las SS. El Ayuntamiento, las comisarías y la jefatura de Policía habían sido tomadas por los rebeldes. Ante el temor de que los norteamericanos se llevasen la gloria, con la llamada de auxilio de la Resistencia francesa y con miedo a que los alemanes incendiasen París como había ordenado Hitler, Leclerc ordenó a Dronne que avanzara con La Nueve hacia París.

El blindado Guernica entrando en París.

De esta manera, una docena de half tracks apoyados por tres tanques Sherman y 150 bravos españoles aceleran su marcha. La Nueve iba a ser la primera compañía aliada que pisara suelo parisino cuatro años después de su toma por los nazis. El 23 de agosto, al atardecer, el Guadalajara entraba triunfal en el consistorio de París. Tras él llegaría el Guernica, el Teruel, el Madrid…

Poco después, Amado Granell y el capitán Dronne idean un asedio a la central telefónica, una maniobra arriesgada que nuevamente necesitó de sacrificio español para alcanzar el éxito. El 25 de agosto, con la ciudad libre, Granell es portada del periódico Libération. Los españoles luchaban bajo bandera francesa.

Sin embargo, en un momento tan emocionante, De Gaulle no podía permitir que el mérito fuese a parar a unos extranjeros. Por ende, el general galo pronunció un icónico discurso en el que redundaba en la idea de que era la Francia libre quien había liberado el país del yugo nazi.

El tanque Guadalajara se convirtió en el Romilly y los españoles republicanos que habían luchado por reconquistar la ciudad ahora eran parisinos enardecidos por el espíritu patrio. Mientras, La Nueve derramaba su sangre en París: 40 bajas y más de 100 heridos hasta la expulsión definitiva del enemigo. Sin embargo, nada de aquello importaba para Granell y los suyos. Aquel desplante valdría la pena si lograban hacer realidad el pensamiento con el que atravesaron ventiscas a través de los Pirineos y que siempre tenían presente: derrocar a Franco. Nada más lejos de la realidad. Cuando llegó el momento, la invasión del Valle de Arán, bautizada como “Operación Reconquista de España” no fue apoyada por los aliados.

Así acabó el sueño de los republicanos españoles. No habría vuelta a una España libre para ellos, ni gloria alguna. De Gaulle les ofreció la nacionalidad francesa a cambio de renunciar a la lucha contra el franquismo. La mayoría lo hicieron y muchos guardaron con orgullo hasta su muerte condecoraciones como la “Legión de honor” otorgadas por los diferentes presidentes franceses de la Repúblique en las postguerra.